24 noviembre 2011

Las Soprano. Episodio 1: "Roma no paga traidores".



La Presidenta de Madrid le ha cogido el gusto a eso de la tijera. Pero esta vez no ha utilizado la herramienta de poda para recortar médicos, enfermeros, profesores o policías (al menos por un día), sino para dar un inesperado golpe en la mesa y cargarse a uno de los suyos: al ínclito Francisco Granados, fuente inagotable de titulares, escándalos inmobiliarios, acusaciones de espionaje, sospechas de pertenencia a diversas tramas delictivas e investigaciones de la Fiscalía Anticorrupción. Granados, que ocupaba el cargo de Secretario regional del PP madrileño, fue el que hace unas semanas tildaba las huelgas de Educación como "una broma de mal gusto" y acusaba a los profesores de retener a los alumnos como "rehenes". Uno de esos políticos que cada vez que habla sube el pan (al menos eso tenía en común con su ex-jefa de partido).

Aguirre le cortó la cabeza a Granados delante de todos sus compañeros. Según publica hoy el diario Público, la Presidenta incluyó en el orden del día de la reunión del PP madrileño la destitución del Secretario; no quiso hacerlo de forma unilateral (aunque la decisión estaba más que tomada) y exigió que se sometiera a votación entre todos sus compañeros dicha destitución. Los que allí estaban solicitaron ejercer el voto secreto, pero Esperanza se negó. Quería que fuera a mano alzada. El caso es que así, a mano alzada, casi todos apoyaron la decisión de Aguirre (faltaría más). 50 votos se sumaron al de la lideresa, 4 votaron en contra, una docena se negaron a participar en la votación (entre ellos Ana Botella) y hubo 5 abstenciones, incluyendo, sorprendentemente, la de Lucía Figar. Me hubiera encantado ver la escena (propia de "Los Soprano" con esa mirada paranoica de Tony dirigida a todos sus compinches para descubrir al traidor).

El inesperado plebiscito acontecido en la primera planta de la Calle Génova 13, deja un par de interrogantes en el aire: ¿Por qué la Consejera de Educación no apoyó a la que ha sido su máxima defensora y aliada en los últimos meses en una guerra contra el profesorado que han protagonizado las dos al alimón? ¿Qué pensó Esperanza al ver cómo su delfina le escamoteaba el ?

No es difícil intuir que tras el desastre educativo provocado por Lucía Figar en los últimos meses, la Consejera tiene un futuro político bastante incierto. Su incompetencia, su desprecio total hacia lo público y, sobre todo, su odio manifiesto hacia los trabajadores de la escuela pública (los profesores somos trabajadores, por mucho que ella nos considere delincuentes) han provocado la mayor crisis educativa en 30 años en la Comunidad de Madrid. Una crisis que se está extendiendo a otras comunidades, a todos los niveles educativos y que ha calado profundamente en las familias y en la sociedad. No hay que olvidar que, en unas elecciones generales en las que el PP ha aumentado sus votos en casi todas las comunidades autónomas, en Madrid ha perdido la nada escatimable cifra de 30.000. No creo que Rajoy esté demasiado contento con ese resultado; pero tampoco creo que se haya extrañado: todo el mundo sabe que el gobierno madrileño (sobre todo su Presidenta) no ha hecho más que meterse en charcos y tratar de apagar fuegos con latas de gasolina durante los últimos meses. Pero, inesperadamente para ella, con los profesores de la Pública ha pinchando en un hueso durísimo de roer. Para muchos miembros del PP nacional, cuando el líder del partido se estaba jugando la presidencia y su estrategia claramente era no dar demasiadas pistas sobre los recortes que vendrán y evitar soliviantar a la sociedad, no es muy inteligente meterse en una batalla campal insultando a los profesores de la Pública, enfrentándose a las familias que abarrotan manifestación tras manifestación las calles de Madrid o denunciar a organizaciones tan altruistas y prestigiosas como la Fapa Giner de Los ríos, la Plataforma en Defensa de la Escuela Pública de Vallecas y la Asociación de Vecinos de Palomeras Bajas.

Lo que es evidente es que Lucía Figar no parece haber respondido fielmente a ese favoritismo que siempre ha mostrado Esperanza Aguirre con ella. Aunque puede que aquella relación que parecía de mentor - alumno aventajado se haya ido deteriorando. Sea como fuere, esta abstención (la de Figar) ha resultado lo suficientemente llamativa como para que algunos medios (por ejemplo El Mundo) se hayan hecho eco de la misma en titulares. ¿Habrá cambiado esa complicidad entre ambas? ¿Culpará Esperanza Aguirre a Lucía Figar de este desaguisado provocado en Educación? ¿Habrá perdido la confianza en ella? Puede que Figar simplemente esté tratando de salvar el cuello. Sabe que en esta guerra entre el PP de Madrid (concretamente entre su Presidenta) y el PP nacional, quien tiene todas las de ganar, por supuesto, es Mariano Rajoy. Quizás por eso se abstuvo en esa votación y no le dio su apoyo a la que era hasta ese momento (o, al menos, hasta hace pocas semanas) su mentora. Algo parecido hizo Ana Botella al negarse a participar en la votación. Jugada inteligente de dos que piensan que este barco (el de Aguirre) tiene ya poco recorrido y que es el otro al que hay que subirse más pronto que tarde. A Ana Botella parece que le tienen preparada la alcaldía de Madrid en cuanto Gallardón sea llamado a filas, pero ¿qué pasará con Lucía Figar? Es evidente que no será la sustituya de Esperanza Aguirre como no hace muchos meses parecía que podría ser (todas las papeletas las tiene el Vicepresidente Ignacio González ahora). ¿Estará pensando Figar en el Ministerio de Educación? Sería una locura que la peor Consejera de Educación de la democracia, una persona que ha defendido públicamente su predilección y su apoyo al modelo educativo elitista, privado y religioso, y una Consejera de Empleo (irónicamente también ocupa este cargo) que lleva 4 meses desmantelando las plantillas de profesores, enviando a miles de ellos al paro y poniendo patas arriba los centros públicos, sería una locura, repito, que obtuviera el premio de ser Ministra de Educación. No creo que Rajoy (con el cuidado extremo que está teniendo en no dar un paso en falso) cometa semejante error. Igual esa abstención ante la decisión de Aguirre le valdrá a Lucía Figar para ocupar algún otro cargo nacional (al fin y al cabo, sigue siendo un miembro bastante protegido en el partido). Ya veremos dónde la colocan...

La que sigue sin decir esta boca es mía es Alicia Delibes. Esperando astutamente que se muevan las sillas y que le caiga, por fin, la ansiada Consejería de Educación. Ella es tan culpable como Lucía Figar y Esperanza Aguirre del caos en el que está sumida la educación pública madrileña. Ya hemos comentado muchas veces que es la gran ideóloga de este desmantelamiento paulatino al que quieren someter al modelo educativo público a favor del privado. La duda que tengo es si Delibes (probablemente más experimentada y menos visceral que Figar) hubiera cometido tantos errores como ésta. Lo que está claro es que las 3 han ninguneado e infravalorado al colectivo docente y a las familias de la pública. Esa actitud caciquil les ha metido en un callejón sin salida (porque siguen negándose a negociar una posible resolución al conflicto). Miles de horarios ilegales en proceso de reclamación, los centros sin aprobar las PGA's, la Consejera denunciada por cientos de profesores en los tribunales por injurias y calumnias y los sindicatos y la prensa destapando a diario las amenazas, presiones y represalias que están sufriendo los profesores y los equipos directivos por decir la verdad y por luchar por su dignidad y la de sus alumnos. Esto es lo que han conseguido Delibes, Figar y Aguirre en su obsesión por acabar con la escuela pública. Y a todo esto, los alumnos de los centros siguen siendo los más damnificados: sin refuerzos, sin atención a la diversidad, sin bibliotecas, sin actividades extraexcolares, sin sustitutos para cubrir las bajas de sus profesores... Excelencia educativa, lo llaman.

Don Mariano, menuda le tienen montada aquí en Madrid. Bájese un día a la primera planta, que hay tajo para rato. Antes volaban las tijeras, pero ahora parece que también vuelan los cuchillos. Las mayorías absolutas y sus pequeños roces.


09 noviembre 2011

No vamos a parar



Esperanza Aguirre sigue mintiendo sobre el conflicto educativo
. Lleva un par de días tratando de convencer a los madrileños (engañándoles, por supuesto) de que dicho conflicto está solucionado y acabado. Nada más lejos de la verdad, evidentemente. "La crisis de los profesores de Secundaria está resuelta. Además, los horarios ya están firmados y son definitivos". Y se queda tan ancha después de semejante falacia. Ni la crisis está resuelta (no ha hecho más que empezar y el colectivo está cada día más decidido y organizado), ni los horarios están cerrados, por la sencilla razón de que van a ser reclamados y denunciados en su mayoría.

El tema de los horarios se ha explicado muchas veces, así que no voy a insistir más en su ilegalidad manifiesta. Los directores y los inspectores, sabedores de esa ilegalidad, han solicitado a la Consejería un documento o una declaración formal que avale la interpretación que se hacía de los mismos en las Instrucciones de principio de curso. Lo único que han conseguido es papel mojado. Un simple fax en el que la Consejería vuelve a insistir en una compensación horaria que se sale de la norma y que vulnera el famoso artículo 77 de la Orden de 29 de junio de 1994. Pero los horarios no son ilegales solo por la vulneración de ese artículo, sino que hay varios más que se están incumpliendo y los servicios jurídicos consultados por el profesorado y los sindicatos así lo demuestran.

Ante esta indefensión por parte de los equipos directivos que tienen que entregar los horarios y de los inspectores que han de velar para que se cumpla su legalidad, la asociación de directores (ADIMAD) ha recomendado a éstos, que entreguen los horarios definitivos a los profesores mostrando textualmente su disconformidad. Es ciertamente inaudito que un director le dé un horario ilegal a un profesor dejando claro (y por escrito) que sabe que es ilegal y no está conforme con él. Pero, ¿qué otra cosa puede hacer ese director ante semejante realidad? Por supuesto, la mayoría de los profesores también firmarán el horario como “no conforme” y lo reclamarán a las instancias que proceda. Con lo cual, doña Esperanza, no solo no está solucionado y cerrado el asunto de los horarios, sino que ni siquiera ha arrancado el escándalo que se avecina al respecto.

A consecuencia de esta ilegalidad en los horarios y de otras muchas irregularidades puestas de manifiesto en el caos en que se han convertido los institutos gracias a la reducción salvaje de plantilla y de recursos, se está produciendo otro hecho insólito en los claustros de inicio de curso: se están rechazando de pleno las Programaciones Generales Anuales. Este documento es imprescindible para coordinar los distintos programas educativos y los proyectos curriculares, así como su organización y la colaboración con todos los agentes de la comunidad educativa. Evidentemente, con el desastre provocado por la Consejería, no se pueden aprobar las PGA porque hay varios aspectos docentes básicos que no se pueden llevar a cabo con un mínimo de calidad con las actuales plantillas; además, hay otros elementos que no están funcionando bien o, simplemente, se han suprimido a consecuencia de los recortes. ¿Cómo se va a aprobar la PGA con los actuales horarios ilegales, con los Departamentos constituidos a golpe de rellenar huecos horarios al máximo, sin actividades extraescolares y sin bibliotecas por falta de personal o, lo que es absolutamente inadmisible, sin poder llevar a cabo correctamente la atención a la diversidad por esa misma falta de profesores? Sencillamente, sería ilógico aprobar una Programación irrealizable o que atentara contra la propia calidad de la enseñanza.

¿Por qué miente Esperanza Aguirre con respecto a la finalización del conflicto? Pues, como de costumbre, porque su estrategia es siempre la misma: desviar la atención y adecuar la realidad a sus intereses, normalmente partidistas. Con esa falacia de que todo está solucionado, se dirige a sus electores y a los indecisos para tratar de convencerles de que la Educación Pública madrileña funciona perfectamente, cuando la verdad es que está sumida en un caos provocado por sus propias decisiones y por la incompetencia de su delfina: Lucía Figar. Además, con esas declaraciones del fin del conflicto trata de desmotivar al profesorado, una vez más, para restarle fuerza y unión a un movimiento que está provocando muchos quebraderos de cabeza. En ese sentido, como de costumbre, se equivoca al infravalorarnos; y, también como de costumbre, lo único que consigue es motivarnos aún más.

Ellas siempre han mantenido que este conflicto es político y que está dirigido por los partidos de izquierda y por los sindicatos con el único fin de restarles votos en las elecciones del 20N. No sé si realmente se lo creen (yo creo que no, porque no pueden ser tan cortas de miras). Creo que saben la verdad y que esa verdad no les gusta. El conflicto educativo, la lucha por defender la Educación Pública y salvarla de la privatización extrema que tratan de imponer, acaba de empezar. Seguirá después del 20N y se irá organizando cada vez con más profesionalidad. La Marea Verde está poniendo los cimientos de algo duradero cuyo fin no es electoralista, ni mucho menos. Nuestro objetivo (el de profesores, padres y alumnos de la Pública) va mucho más allá: haremos todo lo posible para blindar la Educación Pública de las garras de los mercados y para conseguir unas leyes educativas que garanticen su mantenimiento, su libertad y sus recursos.

Así que, lamento mucho el disgusto, doña Esperanza. Hay marea para rato y me temo que el color verde y las camisetas que usted tanto odia no se van a guardar en ningún cajón. Esto no ha hecho más que empezar y cada día tenemos más ganas de continuar luchando por lo que consideramos justo para una sociedad plural, para seguir dignificando nuestra profesión (la más hermosa del mundo) y, sobre todo, para nuestros alumnos. Cualquier esfuerzo que hagamos será poco para ellos.

El problema con el que se han encontrado Esperanza Aguirre y Lucía Figar es, sencillamente, que ya no pueden hacer lo que les venga en gana en materia de Educación. Bueno, rectifico: sí pueden hacerlo (y de hecho, lo están haciendo porque no están acostumbrados a respetar la legalidad que no se ajuste a sus intereses). Pero, a partir de ahora, cada pequeña decisión que tomen, se hará pública al instante porque entre unos y otros (ellos con sus insultos y mentiras, y nosotros con la defensa de la Educación Pública y de nuestra propia dignidad profesional) hemos conseguido poner el foco de la atención mediática y social en un conflicto que atañe a toda la ciudadanía y al futuro de todos los jóvenes.

Ahora, señoras mías, estamos aquí y hemos traído algo que seguro no les hace mucha gracia: luz y taquígrafos. La Marea Verde se ha convertido, además de en un movimiento de lucha organizado, en una voz autorizada en los medios. Y respetada por muchos, así como por una buena parte de la sociedad (cada día más). Cualquier irregularidad o ilegalidad que lleven a cabo, tardaremos lo que dura un aleteo de mariposa en hacerlo público a través de los foros, blogs, webs y toda la red social. Y los medios de comunicación, ávidos de noticias y sabedores de que los recortes sociales se han convertido en un tema de máximo interés, tardarán lo que dura otro aleteo de mariposa en hacerse eco. Así la batalla será más justa y más interesante, ¿verdad? Que salga todo. Y a ver quién miente y quien dice la verdad


04 noviembre 2011

El tiro por la culata



Después de 7 jornadas de paros secundados por una media de más del 60% del profesorado, de diversas concentraciones y manifestaciones multitudinarias y de cientos de encierros y acciones diversas, la Marea Verde ha dejado bien claro que no piensa rendirse en esta lucha por evitar el desmantelamiento de la Educación Pública. Ni las amenazas o las prácticas tendenciosas de la Consejería para amedrentar al profesorado (los propios directores de los centros las denunciaron públicamente a través de la asociación ADIMAD), ni las descalificaciones continuas por parte de Esperanza Aguirre y Lucía Figar con su absurda campaña de criminalización (desmontada punto por punto por los docentes y las familias), ni siquiera las represalias que la Consejería está llevando a cabo contra los profesores o directores más activos están logrando el objetivo de asustar y desmotivar al colectivo; al contrario: cada agresión, cada mentira, cada infamia y cada injusticia unen aún más a los miles de profesores y a las miles de familias que están embarcados juntos en esta travesía. La Presidenta y la Consejera de Educación de la CM (con su comportamiento ofensivo, su falta total de diálogo para intentar solucionar un problema social tan importante como éste, el odio irracional que están demostrando hacia los docentes públicos y la falta de respeto absoluto hacia los cientos de miles de alumnos de la Pública) siguen siendo el mayor motor que impulsa la motivación de esta comunidad educativa que defiende la igualdad de oportunidades para todos y la excelencia como principio general y no como excepción.

Lucía Figar (como máxima responsable de este desastre) está pasando por uno de sus peores momentos en su corta (y puede que efímera) carrera política. Dentro de la Consejería cada vez hay más voces discordantes con su actitud despótica y su falta de cintura a la hora de intentar mediar una solución. Ella parece haber tomado este asunto como algo personal y se niega a reunirse con los sindicatos a pesar de las huelgas mayoritarias (tanto de docentes como de estudiantes, no lo olvidemos) y las decenas de miles de familias que se están manifestando constantemente con acciones de todo tipo. La Consejera de Educación contó al principio del conflicto con el soporte mediático de todos los medios propagandísticos del PP y con el apoyo personal de varios políticos del partido. Eso se ha ido diluyendo poco a poco y sólo Esperanza Aguirre parece seguir al pie del cañón en ese enfrentamiento abierto contra la Marea Verde. La ridícula denuncia de las camisetas ha hecho enfurecer a muchos nombres importantes del partido y cada vez hay más posturas discordantes en el mismo con respecto a lo que la Presidenta y la Consejera están haciendo. La cúpula del partido entiende que este conflicto se está enquistando y que la Marea Verde gana adeptos cada día en la sociedad. Temen que arrastre a otros colectivos (como la Sanidad), que se generelice en otras comunidades (ya lo ha hecho en Castilla la Mancha, por ejemplo) y que se extienda a otros colectivos educativos que podrían movilizar a mucha más gente y hacer muchísimo ruido, como el universitario (ya se están produciendo asambleas y encierros en algunas facultades y es cuestión de tiempo que los docentes y profesores de las universidades públicas salgan a la calle). Alicia Delibes (quizás la ficha más astuta de todas las que han participado en ese lado de la partida) sigue callada. Sin duda, teme que el barco pueda acabar naufragando y no está dispuesta a sacrificarse. Puede que aún siga teniendo esperanzas de ser Consejera de Educación (su gran objetivo antes de que llegara Lucía Figar).

Negarse a recibir a los representantes de decenas de miles de trabajadores tras 2 meses de movilizaciones y jornadas de huelga es algo inaudito en cualquier conflicto laboral. Como Consejera de este colectivo, su actitud es irresponsable e irrespetuosa a partes iguales. Irresponsable porque lo único que está consiguiendo es acrecentar dicho conflicto (además de cargar de motivos y razones a los trabajadores del mismo, algo que perjudica los propios intereses de la Consejería, para más inri). Irrespetuosa porque los grandes perjudicados de esa postura siguen siendo los cientos de miles de alumnos que van a la Pública. Pero además de eso, es una actitud poco inteligente. Todo el mundo sabe ya que éste no es un problema económico y que los recortes no son producto de la crisis (pues solo se han producido en los centros públicos, mientras ha aumentado cada curso el presupuesto y las subvenciones al modelo privado y concertado). Es vox populi que el problema que subyace en todo este asunto no es otro que el de intentar asfixiar los recursos de la Pública, desmantelarla y desprestigiarla para incentivar el trasvase al otro modelo no gratuito. La propia Lucía Figar lo vino a reconocer en aquella famosa conferencia en Rimini (Italia) que la acompañará para el resto de su carrera, pues pocas veces un político ha sido capaz de hacer una declaración de intenciones tan claramente partidista en contra de un modelo público. Pues bien, hasta en ese plan le está saliendo el tiro por la culata a la Consejera. Si hace 4 meses solo los docentes sabían de estas intenciones de promover un modelo a costa de ir eliminando otro, ahora ya lo sabe toda la sociedad madrileña y lo empiezan a saber en otras CCAA. La Marea Verde ha conseguido una cosa importantísima (ha conseguido muchas, otro día hacemos un repaso de los logros), pero una en especial: ha puesto de manifiesto las verdaderas intenciones del Partido Popular con respecto a la Educación en Madrid y, por ende, en el resto de España. Además, esta constatación se ha hecho en periodo electoral (contando con la inestimable colaboración de Esperanza Aguirre y Lucía Figar que han dado muchas facilidades para que este plan quede al descubierto en este preciso momento). No sé si a Mariano Rajoy le habrá hecho mucha gracia; lo que sí sé es que gracias, en buena parte, a la Presidenta de la CM y a la Consejera de Educación, el conflicto de la enseñanza y la privatización de servicios públicos ha irrumpido en la campaña. Algo que, hace 4 meses, estoy seguro que no hubiera pasado. Esta ineptitud aumenta cada día que pasa sin atisbos de negociación. Torpeza o exceso de confianza (los votos emborrachan siempre a los políticos), el caso es que flaco favor le están haciendo a su partido radicalizando un conflicto social tan sensible para la ciudadanía como este.

Pero no sólo es el daño que Presidenta y Consejera le están haciendo al partido. Es que, paradójicamente, lo que están consiguiendo con esta actitud intolerante y hostil contra la Educación Pública es, precisamente, lo contrario a lo que pretendían: prestigiarla cada día más. A día de hoy, miles y miles de familias y todos los alumnos de la Pública se sienten orgullosos de haber elegido este modelo, y de los profesores que tienen respectivamente, así como del compromiso que están demostrando unos y otros. Y ese sentimiento de orgullo se transmite a la sociedad que está viendo como la información rigurosa y seria del colectivo docente ha vencido a las mentiras de los políticos. Los ciudadanos están entendiendo que se trata de una batalla digna con un fin justo. El verde de las camisetas no solo simboliza ese orgullo y esa dignidad, sino que es sinónimo de verdad. Dos palabras muy parecidas. Los profesores no están luchando por trabajar menos o por cobrar más. Están luchando para que la Administración ofrezca más y mejores recursos a los alumnos (sobre todo a los que más necesidades educativas tienen) y eso es algo que las familias, los alumnos y cada vez más ciudadanos están entendiendo y valoran. Y esos recursos son posibles, porque están siendo destinados al modelo privado y concertado, con lo que no valen pretextos ni mentiras al respecto.

Así están las cosas. Lucía Figar sigue enrocada en su guerra particular contra la escuela pública con el único apoyo (cada vez más discreto o, por lo menos, más esporádico, de una Esperanza Aguirre que con sus últimas declaraciones de estas semanas parece estar ya de vuelta de todo). Lo que no se le puede negar a la Consejera es su tesón. En Rimini prometió que iba a promover la enseñanza privada religiosa en detrimento de la pública y sigue empeñada en ese fin. Se pueden hacer las cosas bien, regular, mal o como las está haciendo esta Consejería de Educación. Si piensan que la Marea Verde va a extinguirse, se equivocan de pleno. Cuando se dignen a negociar, seremos aún más fuertes. La clave está en seguir como hasta ahora: informando, denunciando, reclamando, encerrándonos, manifestándonos y secundando los parones. Mantener la unidad entre los docentes y las familias y seguir explicando las razones justas que nos mueven y nos dan fuerza. Tenemos que ser conscientes de que lo que estamos haciendo no solo es importante para nosotros como trabajadores o para nuestros alumnos como principales perjudicados; lo que estamos haciendo es trascendental para la sociedad y lo suficientemente inspirador para muchos ciudadanos y colectivos. La Marea Verde es un canto a la libertad y a la igualdad de oportunidades. Pero es preciso recordar un detalle vital: la batalla será muy larga y la ganará quien tenga más paciencia, quien más aguante de pie. Por eso es necesario seguir en la misma tónica de participación y, sobre todo, con la misma ilusión. Tenemos la razón y luchamos por un bien social, de todos y para todos, que nadie lo olvide. El tiempo juega a nuestro favor porque cada vez hay más convencimiento en que estamos haciendo lo correcto; además, en esta sociedad española de 2011 que ya tiene voz y voto en la calle porque ha aprendido a indignarse de manera organizada, el crédito de la clase polítca es bastante limitado. Afortunadamente.

Sigamos como hasta ahora. Hay mucho por ganar.


10 octubre 2011

Escupiendo hacia arriba



El descrédito, la falta total de argumentos y la infamia como única respuesta a una crisis que ellas y su prepotencia han provocado están llevando al binomio Esperanza Aguirre - Lucía Figar a cotas impropias de los cargos públicos que ocupan. Como Presidenta y Consejera de Educación y Empleo de la CM respectivamente, se supone que deberían estar al servicio de la ciudadanía y, cuando esta ciudadanía está demandando en masa una respuesta o una explicación a un problema que ya se ha convertido en un movimiento social (como es el de los recortes en la Educación Pública), ellas deberían atender esa demanda, ofrecer opciones dialogadas y, como mínimo, mostrar la voluntad de solucionar este conflicto educativo contando con la opinión de sus máximos protagonistas: los alumnos, los profesores y las familias. Eso es hacer política para el pueblo y no para uno mismo o para intereses particulares o bastardos. Desoír la voz de la ciudadanía por parte de los gobernantes no solo es poco inteligente, sino también claramente amoral.

Aguirre y Figar siguen enrocadas en esa negativa absoluta a atender el grito de toda la comunidad educativa. Y digo toda, porque el ejemplo de unión que ha surgido en esta Marea Verde es digno de elogio; no son solo los profesores los que están luchando por evitar la privatización de la Educación Pública: el martes, 70.000 personas se manifestaron en la calle; y el jueves fueron 40.000 alumnos. Por no hablar de los miles de padres y madres que están participando activamente en las asambleas, las AMPAS y los encierros, luchando por la educación de sus hijos. Porque, por mucho que se empeñe Doña Lucía Figar, un niño que va a un colegio o a un instituto público tiene los mismos derechos que otro niño escolarizado en un centro privado o concertado. Y si ella (como máxima responsable del desaguisado) le está quitando recursos básicos al colegio publico de ese primer niño, lo que está haciendo es despojándole de oportunidades para el futuro. Y la falta de dinero hace semanas que ha quedado demostrado que no es la razón de ese desmantelamiento a la Educación. Y se demuestra en el mismo instante en el que, curiosamente, los recortes solo se producen de un lado de la balanza mientras se sigue nutriendo cada vez más al otro.

Esa es la igualdad y la libertad de elección educativa que promueve el gobierno de la CM y que tanto cacarean Aguirre y Figar. Ofrecer un producto devaluado, desprestigiado y difamado al máximo, frente a otro que recibe todas las prebendas posibles y los ornamentos de la maquinaria propagandística más hipócrita que existe en este país.

En este panorama surrealista y atrincherado de dos emperadoras más preocupadas de su traje inexistente que de la opinión de sus ciudadanos, asistimos el jueves a un capítulo absolutamente bochornoso. En la Asamblea de Madrid algunos partidos estaban debatiendo sobre Educación (y digo algunos porque el PP se dedicó a tirar balones fuera, a hablar de ZP y a negar la mayor cada vez que intervenía alguno de sus representantes). Hasta tal punto llegó el ninguneo del PP sobre un asunto tan importante como la Educación, que Lucía Figar no paraba de hablar con su compañera de escaño entre risas o atender al móvil cada vez que algún representante de IU o del PSOE se dirigían a ella solicitándole soluciones o, al menos, diálogo. No sabemos si estaba mandando sms en español o en tagalo.

Pero el momento más ignominioso llegó cuando Esperanza Aguirre (cuyas últimas intervenciones de un tiempo a esta parte son ciertamente insólitas, sobre todo para Mariano Rajoy al que no creo que le hagan demasiada gracia las salidas de pata de banco de la Presidenta) acusó a los profesores y a algunas organizaciones o plataformas de padres de desfalco por vender las camisetas verdes que se han convertido en el símbolo de esta lucha. No se puede hacer más el ridículo tratando de desviar la atención y queriendo evitar a toda costa hablar de la situación de caos total que han provocado en los centros este curso con unas decisiones tan erradas como su insultante comportamiento hacia los alumnos, docentes y padres de la Pública. Cayo Lara resumió bastante bien esta delirante declaración de Esperanza sobre el tema de las camisetas en un momento en el que se está debatiendo por la supervivencia de todo un modelo educativo público: “Son sandeces”. Aguirre ha vuelto a perder los papeles porque no sabe qué decir, porque no tienen ningún tipo de discurso o de defensa ante la respuesta que la sociedad está dando a su política de estrangulamiento de los servicios públicos. Su plan de demonizar al profesorado y de acusarles hasta de la muerte de Manolete ha fracasado. Ella esperaba encontrarse con la complicidad de la ciudadanía y pensaba que, más pronto que tarde, acabarían pidiéndole por favor que marque con una estrella de David a los profesores para poder tenerlos controlados. Pero no ha sido así. Se encierran y se manifiestan con ellos. Por algo será. La rabia y el nerviosismo que esta fuerte unión entre padres y profesores ha ocasionado en la Consejera y la Presidenta está claro que han hecho mella. No saben cómo combatirla y, evidentemente, no contemplan la posibilidad de escuchar a sus ciudadanos (eso nunca, hasta ahí podíamos llegar). Por eso se dedican a practicar el insulto, la calumnia o el desprecio como único argumento. Cierran los ojos, se tapan los oídos y escupen hacia arriba. A alguien le caerá...

Una de las organizaciones que ha sufrido la calumnia de Esperanza Aguirre con respecto a su ridícula denuncia sobre el asunto de las camisetas es la FAPA Giner de los Ríos. Recuerdo que, en la primera Asamblea de profesores (a mediados de julio en el IES Beatriz de Galindo, donde empezó todo), José Luis Pazos, presidente de la FAPA, fue muy claro y puso el punto justo de coherencia y de realismo. Recuerdo que dijo lo más importante en esta lucha era conseguir la unión entre el profesorado y las familias. Esa era la clave y, para ello, los profesores deberían explicar muy bien lo que los recortes iban a suponer para los alumnos. Después de dos meses, creo que todo se ha llevado de una manera inmejorable: la información ha sido detallada, concisa y sincera. Y los padres, como no podía ser de otra forma, han entendido que el ataque no es contra los profesores sino contra ellos mismos y, sobre todo, sus hijos. Por eso se han remangado al lado de los docentes, están durmiendo en sacos en los centros y se están manifestando en las calles. Con camisetas verdes o sin ellas, pero juntos. Y en esa cohesión, la FAPA Giner de los Ríos ha sido una pieza importantísima, yo diría que vital. Su dedicación y su esfuerzo por la Educación Pública están siendo encomiables. Aguirre lo sabe y por eso les ataca directamente con una ruindad incalificable. Por supuesto, la respuesta de la FAPA Giner de los Ríos ha sido tan espléndida y acertada como era de esperar. Sencillamente, no se puede resumir mejor la situación que con esta frase con la que termina su comunicado: Su desprecio es nuestra fuerza.

Y es que, algunos ven delito donde solo hay altruismo y símbolo de unión. La Plataforma por la escuela pública de Vallecas (otra de las organizaciones aludidas por Aguirre) creó el logo de la camiseta verde hace 5 años; ahora, al convertirse en el emblema espontáneo de la protesta, lo ha cedido de manera desinteresada y generosa a todo aquel que quiera llevarlo. Lo explican perfectamente en su web. La mirada sucia de algunos políticos ve una ilegalidad que, sin embargo, no contemplaba en el merchandising del JMJ y en sus camisetas (que se vendían, no a 5 euros como las verdes, sino a una media de 18-20 euros). Curioso...

A todo esto, el caos en los centros continúa. Los directores y los inspectores no saben qué hacer con unos horarios que saben que son ilegales. Los profesores siguen impartiendo materias para las que no están preparados (hoy podemos leer otro valiente testimonio). Los alumnos siguen apiñados en las aulas, sin desdobles, ni refuerzos, ni aulas de enlace, ni laboratorios suficientes, ni programas adecuados de Compensatoria. Muchas bibliotecas cerradas. Coacciones y amenazas mil (lo último es la apertura de un expediente a un director por permitir unas pancartas a favor de la Educación Pública en la fachada del centro). No se cubren muchas bajas, se bloquean los llamamientos a interinos… Todo vale con tal de desquiciar y agotar al colectivo docente de la Pública. Sin embargo, lo que están consiguiendo es todo lo contrario: fomentar la unión y el espíritu combativo. Sabemos que los ataques y las infamias seguirán los próximos días. La mentira y el juego sucio es marca de la casa. Pero lo bueno es que cada vez somos más en esta mancha verde que crece y crece, y que se ha propuesto luchar hasta el final por algo en lo que creemos con abnegación: la escuela pública de todos y para todos. El verde de las camisetas simboliza la pérdida del miedo. Y eso es lo que realmente no soportan.



03 octubre 2011

¿Quién quiere matar a la Educación Pública?




La situación de Lucía Figar (todavía Consejera de Educación y Empleo de la CM) es ciertamente complicada. Está pasando su peor momento político desde que ocupa un cargo en el partido. Su mala gestión y su abierta y flagrante hostilidad hacia el profesorado de la Educación Pública la han situado en una situación muy difícil: ese colectivo docente al que ella ha denostado y sigue vejando hasta la saciedad (no hay más que leer la entrevista digital que hoy ha realizado en ABC) ha decidido no callarse, no quedarse impasible o timorato ante los ataques y ha decido luchar por su dignidad, por su profesión y por sus alumnos (a los que el caos provocado por las instrucciones de principio de curso están perjudicando considerablemente al haberles restado una cantidad impresionante de recursos educativos) .

Pero es que, además de los profesores, la ciudadanía entera se está dando cuenta de cuál es el proyecto a medio plazo de este gobierno autonómico en cuando a la Educación Pública: desprestigiarla, desmantelarla y asfixiarla con el fin de facilitar el trasvase a la opción concertada y privada, que sigue recibiendo todas las prebendas posibles y más. Para este modelo no gratuito parece que la crisis no existe. El caso es que las mentiras de Lucía Figar y Esperanza Aguirre ya no se sostienen. Empezaron acusando a los profesores de ser unos vagos que se negaban a trabajar 20 horas a la semana y tuvieron que acabar pidiendo disculpas a esos mismos docentes cuando se demostró que eso era una falacia. Se les acusó después de perjudicar a los padres y a los alumnos (la propia Lucía Figar ha vuelto a decir hoy lo de “la huelga es una bofetada a las familias”), pero ahora ya no saben cómo mantener eso al comprobar que el apoyo de esas familias y de los alumnos a sus profesores es total (basta con ver las manifestaciones, las resoluciones de las asambleas de padres, los comunicados de las AMPAS, el extraordinario trabajo de la FAPA Giner de los Ríos o los encierros). Nos llamaron violentos en una de las declaraciones más escandalosas y desacertadas que jamás he escuchado a un político. Dijeron hasta la saciedad que era mentira lo de los horarios ilegales, y el jueves, más de 200 directores dijeron que se negarían a firmarlos por considerarlos así (además de denunciar amenazas y presiones por parte de la Consejería). También dijeron que ningún profesor impartiría una materia que no es la suya o para la que no esté preparado, y ahora que empiezan a aparecer testimonios valientes con nombres y apellidos no pueden desmentirlos de ninguna manera (eso sí, siguen amenazando para conseguir silenciarlos).

Son muchas cosas que han llevado a los centros de Secundaria a una situación insostenible, como los propios directores expresaron en ese extraordinario y significativo comunicado de ADIMAD.

Pero, ¿es Lucía Figar la única culpable de este desastre? Lo cierto es que no. Ella es responsable de todas sus acciones (porque así lo dice su cargo) y también de sus palabras, que han dolido mucho al profesorado, pero también le han servido de acicate. Pero en esa campaña injuriosa contra los docentes públicos, Figar ha contado con la colaboración activa de la Presidenta de la CM, Esperanza Aguirre. Las dos han capitaneado esa batalla verbal de improperios y mentiras sobre los profesores, aunque últimamente parece que Esperanza (que lleva muchos años en esto y sabe cuándo hay que dosificarse) se retrata menos, quizás porque aquellas declaraciones suyas sobre la posible privatización de las etapas educativas no obligatorias sentaron realmente mal a mucha gente de su partido y, en especial, a Mariano Rajoy, al que dichas declaraciones no le han hecho ningún favor. Esperanza Aguirre es única apagando fuegos con bidones de gasolina.

Sin embargo hay otra figura importante en este escenario. Alguien que se cuida muy mucho de salir en los papeles demasiado y que prefiere quedarse en un tercer o cuarto plano pero que es casi tan protagonista como Lucía Figar. Se trata de Alicia Delibes. Ella es, en realidad, la ideóloga de las famosas instrucciones y la que toma las decisiones puramente educativas. Es una de las pocas voces que escucha Lucía Figar dentro de la Consejería. Figar es la que está dando la cara y asumiendo todas las críticas (que son innumerables), pero Delibes está detrás. Por supuesto, la beligerancia y el odio que demuestra Figar a la Pública es propio de ella, eso no van con el cargo y tampoco creo que se lo hayan pedido. En ese famoso video de la conferencia en Rimini, la Consejera dejó clarísimo lo que piensa de la Educación y del modelo que ella defiende. Aún así, yo creo que Figar se ha equivocado totalmente en la manera de enfocar el asunto: criminalizando e insultando al profesorado y dando por sentado que la sociedad entera se iba a poner de su parte. Ese arranque de visceralidad se la puede llevar por delante, políticamente hablando.

Alicia Delibes (al contrario que Figar, que jamás ha trabajado en Educación) sí proviene de las aulas. Pero, desde su incorporación a la militancia del partido, sus intereses han sido más políticos que educativos. Ha trabajado en algunos medios de comunicación afines al PP desde los que ha criticado hasta la saciedad la reforma que supuso la LOGSE. Las tres (Esperanza, Lucía y Alicia) parecen obsesionadas con esa Ley de Educación a la que siguen atacando constantemente. Da cierta vergüenza cuando Aguirre habla de la LOGSE para criticar el sistema educativo actual, como si desconociera que esa ley fue derogada en 2006. El modelo educativo que defiende Alicia Delibes (la ideóloga, no lo olvidemos) es claro: detesta la Educación Pública (ha criticado muchas veces los modelos educativos públicos del norte de Europa y se recrea constantemente en los malos resultados de la educación pública española interpretando a su antojo los informes europeos y negando la evolución que el sistema educativo público español está experimentando en los últimos años); Delibes aboga por el sistema privado y concertado/religioso del que habla maravillas y hacia el que dirige todos sus favores. En los últimos años ha ido recortando los recursos de la educación pública madrileña con el objetivo de demolerla. Algunos de sus “logros” en este sentido son:

  • La paulatina privatización de las escuelas infantiles.
  • El infame decreto de mínimos para el Primer ciclo de la Educación Infantil.
  • Multitud de concursos públicos para vincular la gestión indirecta de servicios educativos a empresas privadas.
  • Privatización de centros públicos (como el de El Álamo).
  • Constantes normas que cuestionan la autonomía de los centros y del profesorado.
  • Desmantelamiento de los CAPS.
  • Intento de desmantelar la Red de Orientación.
  • Desmantelamiento paulatino de Escuelas de Adultos y Bachilleratos Nocturnos.
  • Y lo próximo será desmantelar la Formación Profesional y tratar de privatizar el Bachillerato (o, como poco, concertarlo).

Alicia Delibes tenía todas las papeletas para ser Consejera de Educación en la anterior legislatura de Esperanza Aguirre. Pero ésta se decidió finalmente por Lucía Figar: una joven y ambiciosa política salida del clan Becerril y avalada por los grandes peces gordos del partido. Delibes se tuvo que conformar con la Viceconsejería y con ser llevar la voz cantante en la sombra, algo que, tras esta enorme crisis educativa, no le ha venido del todo mal pues la imagen que se ha deteriorado enormemente es precisamente la de la que ocupó "su puesto": Lucía Figar. Hasta el punto de que el partido, a través de Intereconomía, hoy ha lanzado una campaña de lavado de imagen de la Consejera. Se trata de una ridícula petición de apoyo ante lo que consideran un “acoso sindical”. Hay veces que la discreción es la mejor ayuda; una campaña victimista sobre alguien que lleva 3 meses insultando a los que se supone que son sus trabajadores (ella no es sólo Consejera de Educación concertada y privada, mal que le pese) no parece lo más adecuado. Y, desde luego, pone de manifiesto una situación absolutamente evidente: el desgaste político de Lucía Figar.

Figar se ha equivocado de cabo a rabo. En todo. En asumir las directrices de Delibes, en atacar con saña al profesorado y en no saber rectificar a tiempo. Los institutos de Secundaria están patas arriba, con los directores y los inspectores negándose a firmar unas intrucciones ilegales, con cientos de funcionarios en expectativa haciendo sustituciones, con 3000 profesores interinos que hacen falta y que están engrosando las filas del INEM (Figar es, paradójicamente, Consejera de Empleo también), con afines desafinadas y generalizadas, con los padres en pie de guerra apoyando a los profesores y a la Eduación Pública, con la prensa pendiente a cada minuto, con las redes sociales ardiendo y con los alumnos (siempre los más perjudicados) sin desdobles, ni laboratorios, ni refuerzos, ni bibliotecas.

Muchos educadores de verdad que llevan trabajando años y años en la Consejería de Educación y que aman la Educación Pública no están en absoluto de acuerdo con las medidas tomadas por Consejera, Viceconsejera y Presidenta. Y, por supuesto, no comparten su deseo de acabar con el modelo público en favor del privado y concertado. Tampoco están de acuerdo con sus desafortunadas formas y ese desprecio insultante al profesorado. Lucía Figar, de momento, parece enrocada en ese callejón sin salida en el que Delibes, Aguirre y ella misma la han metido.

La pregunta que se hace todo el mundo es: ¿Hasta cuándo se mantendrá este disparate?



01 octubre 2011

El fuego que no cesa




El caos que ha organizado en los institutos públicos la Consejería de Educación de la CM en este inicio de curso está alcanzando unas cotas absolutamente grotescas. Lucía Figar y Alicia Delibes (con el apoyo total de la Presidenta Aguirre, por supuesto) son las cabezas pensantes de este desastre y las máximas responsables de todas las irregularidades que se están produciendo y que son innumerables. Irregularidades denunciadas por los profesores, por los padres, por los alumnos, por las AMPAS, por algunos inspectores (cada vez más) y hasta por los directores de los centros.

Voy a intentar resumir cómo está la situación a día de hoy en sus puntos más calientes, ya que son muchas las vías de agua que se le están abriendo al barco de la Consejera a consecuencia de su nefasta capitanía.


.- HORARIOS

Uno de los aspectos más importantes en esta crisis educativa. Como ya he explicado en este blog, prácticamente todos los horarios que se les han dado a los profesores vulneran la ley vigente (Orden 29 de junio de 1994). A este respecto, no sólo los profesores están denunciándolos (de momento a la directiva de sus centros, pero en cuanto dispongan del horario definitivo serán centenares las reclamaciones en las Dats a la Inspección); además de ellos, ya hay algunos inspectores que se están manifestando en contra de firmar unos horarios que saben que no son legales. Incluso la prensa nacional se ha hecho eco de esta situación. Hace un par de días, El Mundo (un periódico no sospechoso de apoyar precisamente a los profesores durante estos meses) recogía la información muy detallada y muy bien explicada.

El principal problema es que la Consejería envió una circular a los directores y a los inspectores pidiéndoles que no respetaran la Orden de 29 de junio de 1994 en cuanto a compensar 2 horas complementarias por cada lectiva que exceda de las 18 (como dice claramente el artículo 77 de esa ley y como ya se ha explicado muchas veces). Esa circular, evidentemente, es papel mojado, porque contraviene una orden de rango mayor. Los inspectores y los directores lo saben y no quieren ser responsables de firmar algo que no es legal (como es lógico). Así que le han pedido a la Consejería que aclare este desaguisado. Pero, ¿Cómo hacerlo cuando la propia Consejería sabe perfectamente que la orden dada en julio vulneraba la legislación? Un callejón sin salida en el que Lucía Figar se ha metido en su afán de recortar el máximo número de profesores posibles.

Espero que no retrasen intencionadamente la entrega de horarios definitivos a los profesores para que no puedan reclamarlos en los Registros, porque eso supondría otro escándalo más del que, evidentemente, la prensa se haría eco enseguida.


.- AFINES

Es un hecho que una gran parte del profesorado estará impartiendo este curso materias que no son su especialidad, por mucho que lo nieguen la Consejera de Educación y la Presidenta de la CM. Algunos casos se pueden considerar como aceptables (un profesor de Lengua que dé Latín o uno de Tecnología que imparta Informática); el problema es que, hasta estos casos que son medianamente entendibles, antes eran excepcionales y ahora se han generalizado. Y ese es uno de los puntos clave en esta situación creada por la Consejería: la generalización extrema de aspectos que la ley contempla como excepcionales (como el citado artículo 77 del ROC o este tema de las afines).

La Consejería, en su empeño en comprimir al máximo el personal docente de los centros, ha convertido las excepciones en norma. A saber: máximo de horas lectivas (sin atender a la compensación que marca la ley), ratios a tope, muchísimos profesores impartiendo otras materias que no son la suya (ya que si no, no pueden cuadrar los horarios de ninguna manera con los cupos recortados) y desaparición de grupos flexibles (todo lo que no sea un aula ocupada por un profesor y 38 alumnos se considera un despilfarro). Desdobles, refuerzos, actividades culturales y extraescolares, laboratorios y bibliotecas escolares han pasado a ser recursos en extinción. De seguir así, dentro de uno o dos cursos un alumno de la pública le podrá decir a otro aquello de: ¿Te acuerdas cuándo podíamos coger libros en la biblioteca?. Así de triste. El otro día leí en una web un adjetivo aplicado a la situación que me pareció simplemente perfecto: orwelliana. A mí me recuerda también a la famosa novela de Ray Bradbury: Fahrenheit 451.

Lo grave es que, a la imposición de esas afines más o menos aceptables, se están dando muchísimos casos similares al de Nadia. Hace un par de días aparecía en la prensa otro profesor de Inglés al que obligaron a dar Latín, aunque al final, se lo pudieron “arreglar” cambiándole esta última por Educación para la Ciudadanía. Y es que en eso se han convertido los centros: en un constante cambio, quito, pongo, dame 2 horas por ahí, toma otras 3 de este otro departamento, me falta una para las 20, quítale una MAE a aquél, ponle sólo 2CHL que no nos queda nadie para las guardias, la tutoría de padres podemos obviarla que no pasa nada, junta ese tercio de jornada del Instituto de al lado, ya pero es de Francés y queremos uno de Lengua, bueno da igual…

Una vez me enseñaron cómo funcionaba el programa que gestiona los horarios de los profesores. Me pareció complicadísimo poder cuadrar todas las horas y entendí los quebraderos de cabeza que asolan a las Jefaturas de estudios cada septiembre. Ahora, con estas instrucciones, tiene que ser un laberinto imposible de resolver.


.- DIRECTORES

Es evidente que los equipos directivos (en especial los directores) juegan un papel determinante en esta partida tan complicada. Muchas veces se les acusa de ser colaboracionistas con la Consejería (y hay casos, por supuesto), pero es justo reconocer cuando protagonizan una acción tan importante y tan comprometida como la que realizaron esta semana. ADIMAD publicó un comunicado muy duro en el que denunciaban el caos de este principio de curso. Aquí podéis leerlo. No tiene desperdicio.

A tenor de ese escrito, parece claro que la mayoría de los directores (como máximos responsables de sus centros) no están dispuestos a colaborar en ese desastre. Y mucho menos cuando algunas de las directrices que lo han provocado no son legales. No están dispuestos, tampoco, a tapar estas irregularidades y expresan la indefensión jurídica que sienten ya que la Consejería sigue sin aclarar estos términos. Y la Consejería no puede hacerlo de ninguna manera porque sabe que ha vulnerado la ley. Eso sí, no admitirlo o negarlo, tampoco le exime de la culpa o de las posibles consecuencias legales que ello conlleve.

Pero es que, además, ayer se llevó a cabo una rueda de prensa con algunos representantes de ADIMAD y en ella, por fin, han dicho públicamente algo que todos los profesores sabían y que ya se venía comentando en muchos foros y en las redes sociales: las presiones y las amenazas que la Consejería está infringiendo, no sólo a los profesores más “ruidosos”, sino a los propios equipos directivos. Son constantes las llamadas (primero solicitando cooperación y, luego, amenazando) en las que se pide, perdón, se ordena “colaboración” para sofocar la enorme cantidad de fuegos creados. Ya hemos visto cómo se las gastan con los profesores que son críticos en los medios; algunos encierros y asambleas, incluso, están siendo boicoteados o directamente prohibidos; hasta se está haciendo correr la voz de posibles represalias a los docentes que hagan las huelgas. Amenazas, desinformación, coacciones, mentiras, insultos, difamaciones, represalias… Este es el panorama actual de los centros públicos.

Quiero darle las gracias a ADIMAD por su valentía al contar lo que está ocurriendo y por la claridad de su comunicado. También volvieron a pedir la destitución de Lucía Figar en ese documento. Evidentemente, ni va a ser destituida ni va a dimitir; pero es bueno que la verdad se sepa y que los culpables sean señalados.


.- MOVILIZACIONES

Las huelgas, las manifestaciones, las concentraciones, las asambleas y la gran cantidad de encierros han hecho muchísimo daño a la Consejería y al gobierno de la Comunidad de Madrid. Y cuando digo mucho, posiblemente me quede corto. No esperaban esos niveles de seguimiento de la huelga ni en su peor vaticinio. La manifestación del día 20 resultó demoledora porque fue la constatación de que este movimiento no es algo protagonizado exclusivamente por los docentes, sino que toda la comunidad educativa está dispuesta a luchar por la Educación Pública: profesores, padres y alumnos. Hace unas noches, fue desalojado un encierro de familias y profesores en el CEIP Antonio Machado. No se dan cuenta de que ese tipo de acciones autoritarias nos vienen de maravilla. Esa prohibición de un acto hermoso y pacífico fue noticia en muchos medios. Así que, gracias a quien corresponda por haberlo ordenado.

En la Consejería y en el gobierno de la Comunidad están muy preocupados. Están viendo que este fuego no se sofoca (al contrario, crece cada día) y están perdiendo la batalla mediática: la campaña vejatoria de Intereconomía, Telemadrid y otros medios afines a la Presidenta no ha calado en la sociedad y ya son muchos los medios nacionales que están abordando la cuestión con objetividad. El ciudadano de a pie (sea cual sea su ideología o su partido) entiende que insultar a un profesor no es precisamente algo de lo que se deba sentir orgulloso un político. Aunque se llame Esperanza Aguirre.

De las huelgas de la semana que viene y de las distintas movilizaciones que acompañen a esas jornadas (en especial la manifestación del día 4) depende muchísimo el futuro de la Educación Pública.


.- LA LUCHA SINDICAL Y LOS PADRES

Creo que los sindicatos están haciendo un gran trabajo. Siempre es un tema controvertido el calendario de huelgas que proponen, pero pienso que es sensato y realista. Por primera vez en décadas son los profesores los que están animando a los sindicatos a convocar huelgas y no al revés. Esa es una prueba evidente de las ganas de luchar que hay en el colectivo. Pero conviene jugar la partida de ajedrez con frialdad y sin precipitarnos, pensando las jugadas tranquilamente. En las huelgas hay que buscar la eficacia y asegurarse de que el desgaste es el adecuado y no más. Dos días de huelga con un seguimiento del 70-80% son muchísimo más eficaces que 3 días al 50%. Creo que eso nadie lo pone en duda.

El movimiento asambleario formado junto al sindical está funcionando cada vez mejor. Y en esa coordinación está el éxito de esta lucha.

Importantísimo, también, el papel que están jugando las AMPAS de los centros. Su apoyo al profesorado está siendo absolutamente magnífico. Sin ese apoyo, todo hubiera sido muchísimo más difícil; es más, sin los padres, habría sido imposible. Y ésta es una de las cosas que más está escociendo en la Consejería: los padres de los alumnos están con sus profesores, a pesar de esa campaña nauseabunda de criminalización creada para desunirnos. En este apartado, la FAPA Giner de los Ríos merece una mención especial. Sencillamente impresionante lo que está haciendo por la Educación Pública. De sombrerazo. Es un orgullo contar con una organización tan comprometida y coherente.


.- LOS MEDIOS Y LAS REDES SOCIALES

Otra batalla se desarrolla en este mundo de las redes sociales e Internet. La atención de la prensa, además, es extraordinaria en este ámbito. Cualquier noticia, cualquier irregularidad producida en un centro, cualquier declaración o cualquier acción que merezca la pena ser difundida, apenas tarda 10 minutos en llegar a muchos miles de personas y a todos los medios. En este territorio, ganamos por goleada.

El otro día leía en twitter (bajo el hashtag de #mareaverde) un mensaje de una alumna de algún centro público. Decía algo así: Esta noche, mis profes se encierran en el insti luchando por mi futuro. Me pareció una de las cosas más emocionantes que he leído en estos 3 últimos meses. Solo por mensajes como éste, tan sencillo pero tan lleno de esperanza y respeto, merece la pena seguir luchando hasta el final.


Así están las cosas. El incendio provocado por Lucía Figar y avivado por Esperanza Aguirre cada vez es más grande. Los centros son un caos, los profesores están más unidos que nunca, los padres y los alumnos están luchando con ellos codo a codo, y la sociedad enterándose de todo a tiempo real y tomando buena nota de ello. La semana que viene será clave en el devenir de esta cruzada por salvar la Educación Pública.


29 septiembre 2011

Malas tierras


Me encantan las citas literarias. Yo creo que a todos los filólogos nos entusiasman. A mí me gustan especialmente las que provienen de la cultura clásica (desde los primeros años de instituto supe que me quería dedicar a la docencia, pero me costó mucho decidir si quería ser profesor de Lengua o de Latín). Estos días me he acordado de una cita de Marco Tulio Cicerón que dice así:

La honradez es siempre digna de elogio, aun cuando no reporte utilidad, ni recompensa, ni provecho.

No conozco a Nadia Saffouri de nada, pero me siento tremendamente orgulloso de ella. Me emociona tener compañeros en mi gremio con ese amor por la enseñanza y ese respeto infinito hacia los alumnos que ella ha demostrado. Por no hablar de su valentía y su honestidad a la hora de afrontar una situación lamentable y surrealista que ni ella, ni los miles de profesores de la Comunidad de Madrid merecen y están padeciendo.

La Consejería de Educación y el gobierno de la CM están basureando la labor del profesorado que trabaja en centros públicos con una inquina que resulta escalofriante. Cientos de profesores tendrán que impartir este curso materias que no dominan o que, sencillamente, les son absolutamente ajenas. A mí me apasiona el Latín y la Historia, pero si tuviera que impartir esas materias, por mucha ilusion y empeño que pusiera, jamás podría hacerlo como un especialista en ellas. Y creo que los alumnos se merecen esa especialización en sus profesores. La Consejera de Educación, por lo visto, no piensa igual. Públicamente se llena la boca diciendo que ningún profesor va a impartir una materia que no domine perfectamente. En la práctica, todos los profesores que están trabajando en los centros (y los que aún no hemos trabajado pero hablamos habitualmente con compañeros) sabemos que eso es mentira. Está pasando, y no de manera excepcional, tristemente.

Hace unos días leía en el Foro de la Sur: ¿Qué pasa con las adjudicaciones para los funcionarios en expectativa que muchos de ellos salen llorando de la citación? Pues pasa eso. Que tiene que dar mucha rabia (después de haber aprobado una oposición durísima como es ésta) que te obliguen y te coaccionen a aceptar sustituciones, puestos voluntarios, plazas compartidas o la imposición de impartir un idioma cuando no sabes conjugar un solo verbo del mismo.

Repito: no conozco a Nadia de nada. Pero me identifico totalmente con ella y me gustaría darle las gracias desde aquí. Con profesores como Nadia, con la decisión, la fuerza y la ilusión que ha demostrado por realizar bien su trabajo en las peores condiciones posibles, la Educación Pública no podrá ser jamás destruida por ningún político.

Espero que sea feliz en su nuevo destino. Intuyo que sus nuevos alumnos lo serán con ella.